Como responsable de comunicación de una iglesia Cristiana, me pregunto si los mensajes que lanzamos desde las Redes Sociales, satisfacen las necesidades del lector, o nos limitamos a lanzar información de nuestra experiencia de fe y no estamos siendo sensibles a las necesidades concretas de quienes pueden leernos…

Lo primero que se aprende en Redes Sociales es, que no debemos dirigirnos a la totalidad de los lectores, sino que debemos pensar en un perfil determinado; un “target “ al que dirigir nuestras publicaciones, segmentando claramente a quienes nos dirigimos; pensando en sus necesidades, y es ahí, dónde comienza mi dilema…

¿A quién nos dirigimos? ¿Mujeres?, ¿Ancianos? ¿Chicos adolescentes? ¿Viudas? ¿Enfermos? ¿Deportistas? ¿Vecinos del barrio? ¿Inmigrantes?… ¿Qué lenguaje utilizamos que se entienda por tod@s, que llegue a sus corazones? ¿Cuáles son sus inquietudes, sus problemas? ¿Qué les divierte, les reta, les preocupa?

No VALE decir: ¡vamos a llegar a tod@s!, porque ¡es imposible! pero es que es a ¡TOD@S! a quienes queremos hacer llegar nuestro mensaje. ¿Entonces…?: ¿Cómo lo hacemos?

No tengo la solución, por eso; lanzo este post, esperando respuestas, y si cabe, sería ideal un debate, en el que cada uno expusiera su opinión al respecto.

Cómo siempre, Cristo es nuestra referencia y viendo cómo SE COMUNICABA en Su tiempo, con Su entorno, podemos aprender algunas cosas… Él se acercaba a multitudes, pero también a personas individuales con problemas específicos. Otras veces, eran personas, las que se dirigían a él con un cometido, pero EL FACTOR COMÚN, era cubrir NECESIDADES, y tal vez conocer las necesidades espirituales de nuestro “público objetivo”, es una manera de empezar…

¿Qué quieres? ¿Qué necesitas?

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