Devocional 4 de 7

Cuando nos hacen daño, solemos actuar en primer lugar, y como “mecanismo de #defensa” #defendiéndonos y muchas veces utilizamos el #ataque, como la mejor defensa…

Deberíamos #aprender y #esforzarnos por #erradicar esta máxima que no es bíblica, sino de Sun Tzu, un general chino nacido cuatro siglos antes de Cristo y que en su relato: “El arte de la guerra” marca el #ataque como su #filosofía de vida ante las #agresiones en las batallas, pero #no es ese el comportamiento que debemos adoptar en nuestra vida  ante los ataques que recibamos; ¡debemos #defendernos!, pero no #contraatacando a quién nos #agreda.

La #venganza también sería un siguiente paso que podríamos dar después de la #agresión, pero #tampoco es la #solución ante cualquier tipo de #violencia que podamos llegar a recibir; sabemos que la violencia, solo engendra violencia, y si la alimentamos… ¡no salimos de la espiral del #mal!

El versículo de hoy nos dice que los #malvados, no van a terminar bien… ¡serán #destruidos! y si nosotros” jugamos a su juego”, atacando, o vengándonos, (comportándonos igual que ellos), correremos su misma suerte…

¡Seamos personas en las que sí se puede confiar! ¡Marquemos la diferencia a la hora de #responder cuando nos dañan!, utilicemos la #sabiduría y el #conocimiento, pareciéndonos en el carácter y manera de comportarse de #Cristo; ¡imitémosle!, ¡convirtámonos en #sal y #luz! para los que nos #dañan y para los que nos están mirando…

Tenemos ante nosotros un día nuevo: ¡Hazlo especial!

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