#EnSuPiel2018
#PrimeraSemanaSanta
@ibemadrid

Javier Ochoa Muñoz.

Mi nombre es Gaius y soy herrero como lo fue mi padre y el padre de mi padre…

En casa siempre hemos trabajado en las artes del hierro, y según me contó mi madre, el fuego de la fragua y los golpes en la forja lograban cautivar mi atención por horas siendo aún muy pequeño; os puedo asegurar, que recuerdo la imagen de la primera vez que golpee el hierro incandescente para modelar una pieza y como aquella experiencia me hizo sentir: creador, creedme: no sentí el calor, ni tan siquiera pensé en el peligro que entrañaba que la pieza rozara mi piel, solo sé que logré labrarla; se trataba, de un cerrojo de una puerta.

Decir que trabajábamos bien, sonará presuntuoso, pero lo cierto es que nuestra reputación nos hizo trabajar para el “Imperio” y así herrar a toda su caballería, a veces, también recibíamos “encargos especiales.”

Hasta aquí os he contado lo que ha sido mi pasión y mi forma de vida, en unos meses cumpliré 54 años y cada mañana al amanecer, he encendido el fuego de la fragua con el rescoldo del día anterior, he encargado madera de encina para doblegar la dureza del hierro con mi martillo, me he esmerado por imprimir mi carácter en cada pieza realizada, pero hace 3 días que no enciendo el fuego, que no recibo a nadie en mi taller y que no se si algún día podré volver a empuñar el martillo para seguir creando piezas…

Con lágrimas en los ojos, os tengo que confesar que sin saber para qué serian usados: yo fabriqué los clavos que crucificaron al Maestro…

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