#Adviento 3 de 22

En esta semana vamos a ver diferentes promesas sobre el Mesías que aparecen en el Antiguo Testamento, y anunciaban la venida de Jesús al mundo.

Cuando el profeta Isaías escribió este libro, el pueblo de Dios, estaba inmerso en guerra contra Siria, (como en tantas ocasiones a lo largo de su historia). Fue escrito 800 años antes de que Jesús naciera, y esta profecía, está repleta de esperanza por la llegada de un Mesías FUERTE, capaz de reinar como Príncipe de Paz.

Quizás el pueblo de Dios al ser conocedores de esta y otras profecías del Antiguo Testamento, , esperaban a un Mesías –jefe militar-, guerrero, capaz de librarles del dominio del pueblo que les presionaba y les quitaba libertad, (el imperio romano).

Jesús vino a este mundo, ya desde Su nacimiento, de la manera más sencilla y humilde que podemos imaginar; nada que ver con los líderes militares de Su época, siempre rodeados de violencia, soberbia y prepotencia, por lo que rompió muchos esquemas y se encontró un pueblo “reticente” y con unas expectativas, que él no podía cumplir, ya que venía en “son de paz”, y Su fuerza no estaba en lo belicoso, sino en lo espiritual.

De alguna manera, hoy día, pasa un poco lo mismo… cuándo hablamos de Cristo, las personas que no lo conocen se muestran escépticas, y algunos que se acercan, quieren que Cristo, les conceda –todos sus deseos- y cubra la totalidad de sus necesidades, y si no lo consiguen, se apartan buscando en otros lugares, ese “mago” capaz de solucionar sus vidas.

No debemos hacernos un Dios a nuestra medida, y si lo hacemos, no debemos confundirle con el Dios de la Biblia.

¿A quién esperamos? Estos días de Adviento, son ideales para acercarnos al Dios de la Biblia; al creador, al Salvador…

Ten un buen día

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