#Perdón: 3 de 7

No es fácil #encontrar buenos #amigos, ni que la #convivencia en casa sea #fácil. En el trabajo, o en el colegio los #roces son habituales, y no faltan razones para que surjan #enfados, #tensiones e incluso #zancadillas… Y no nos sorprende descubrir que el #respeto entre #desconocidos; “brille por su ausencia…” siendo habituales las #faltas de respeto cuando vamos conduciendo o entre rivales en el deporte.

El #objetivo de perdonarnos en #todas las ocasiones enumeradas anteriormente, no es la #acción de perdonar en sí misma, sino las #consecuencias de hacerlo, por qué cuando tenemos algo que perdonar o algo por lo que pedir perdón, podemos considerarlo una #pesada carga sobre “nuestra espalda”, (o sobre nuestra conciencia…), y cuándo #pedimos perdón o somos #perdonados, nos #quitamos ese tremendo #peso de encima.

Hay ciertos “daños” muy #difíciles de #perdonar y que #humanamente se hace prácticamente IMPOSIBLE la #reconciliación o el #rencor, puede con nosotros… En estos casos, solo hay un #recurso que podemos utilizar: #pedir al Señor que #intervenga y nos dé la #capacidad de perdonar, además de #incluir en nuestras oraciones #diarias a las personas que nos han #dañado; el orar por nuestros “enemigos” puede #transformarnos y #cambiar nuestros #sentimientos, llegando a ser  capaces de #perdonarles, incluso, aunque ellos no nos pidan perdón (la carga, se la quedaran completamente ellos por su #falta contra nosotros, y nosotros ¡seremos libres!)

Perdona y…¡descansa!

Ten un buen día.

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