Devocional, 18 de 25.

Si tuviésemos que resumir en una sola palabra, el versículo sobre el que meditamos hoy, podríamos decir: #obediencia.
 
¡No lo dudaron!, los pastores, decidieron dejar sus quehaceres, y #confiar en lo que el ángel les había dicho: ¡por muy #extraño que pareciera!, además que seguro más de uno, no se habría #recuperado del shock de la aparición de los ángeles…
 
¿Qué hubieras hecho tú en su lugar? ¿obedecerías?, ¿confiarías en esa aparición, o creerías que era pura #alucinación…? Seguramente, muchos pensaréis, que viendo a un “ejercito celestial” cantando, ¡no cabría ninguna duda de que la #anunciación del nacimiento del tan #esperado Mesías, había acontecido!, y #nadie #dudaría, por lo que era muy muy fácil #obedecer… pero no sería la primera, (ni la última vez), que el -ser humano- después de ver #evidencias clarísimas de la #manifestación divina por diferentes medios, DUDA, y no #obedece
 
La Palabra de Dios, también nos relata ejemplos de #dudas ante #evidencias claras de la #manifestación de Dios e incluso, ante #milagros: el Pueblo de Israel, vio #abrirse el mar rojo, #recibió el #maná del cielo para alimentarse, fue testigo de las #plagas de Egipto, etc, y aún así, seguían #desobedeciendo, ¡dudando!, y lamentándose… Y que decir de Tomás, el Apóstol, que tuvo que #meter sus dedos en las #llagas de Cristo para #creer en Su #resurrección
 
Tenemos #evidencias claras de Dios y Su amor por nosotros, tal vez no tan #espectaculares como un coro de ángeles, pero deberíamos estar más atentos… quizás, nos estamos #perdiendo “cosas”…
 
Adviento: esperando…
 

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