Devocional, 17 de 25.

Si los pastores, quedarían #atemorizados ante la visión del ángel que les #anunciaba el #nacimiento del Niño Jesús, podéis imaginar lo que podrían sentir cuando una #multitud de “huestes celestiales” ,(hueste=ejército), entonaron ese:

¡Gloria a Dios en las alturas!.

#centenares de ángeles dando #gloria a Dios y enviando #paz a los hombres.

De este “coro” celestial, surge la #tradición de los #villancicos; canciones que cantamos en Navidad, y que van desde las grandes obras clásicas, como “El Mesías” de Händel, hasta las #cancioncillas que entonan los niños en sus fiestas navideñas del colegio, o las familias en la cena de #nochebuena.

Pero ¿qué significa eso de #paz en la tierra y buena #voluntad para con los hombres? Con el nacimiento de Cristo, surge un #nuevo pacto entre Dios y el hombre. La armonía y buena relación del ser humano con Dios en la creación, se rompió con la desobediencia de Adán y Eva; desde entonces, aunque Dios, ha querido “pactar con el hombre”, nunca Sus criaturas, han cumplido con su parte del “pacto”, por eso Dios, mandó a Jesús, para restablecer la relación con nosotros, y que Su vida sacrificada, limpiara de una vez y para siempre, todos los pecados de la humanidad.

Los ángeles #anuncian este “nuevo pacto”, que trae #paz, y la voluntad de Dios, de acercarse (de nuevo), a todos los hombres y mujeres, que quieran #aceptarlo.

Tenemos, de nuevo, en estas Navidades 2.018, la opción de #aceptar este #pacto, si todavía no lo hemos hecho, y gozar el resto de nuestra vida de la relación con el Dios de amor.

Adviento: esperando…

Esta web utiliza cookies puedes ver aquí la política de cookies. Si continuas navegando estás aceptándola
A %d blogueros les gusta esto: